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Han tenido que pasar varios siglos para que la hegemonía española se vuelva a imponer sobre el resto de naciones del planeta. Aunque no seamos una de las principales potencias económicas mundiales -y seguramente nunca lleguemos a ese rango- el deporte español si puede presumir de encontrarse en el escalafón más alto a nivel internacional -fútbol, baloncesto, tenis, motociclismo, Formula 1, balonmano...-.
El domingo fue un día histórico que supuso la ‘guinda del pastel' que comenzó a elaborarse hace ya unos años y que hoy compartimos todos y cada uno de los españoles tal y como se demostró a lo largo de la geografía española al concluir el partido. Las ciudades y los pueblos gritaban al unísono el ‘Viva España' del gran Manolo Escobar en una noche que se alargó más de la cuenta, dejando lugar al cansancio, la resaca y las ‘malas caras' al día siguiente. Algún que otro empleado tendría más que palabras con su superior... Pero, ¿qué más da? En un día así todo está perdonado.
Pero lo mejor estaba por llegar. El impresionante baño de masas que se dieron los Casillas, Xavi, Villa, Puyol... a su llegada a la capital del Reino. Más de dos millones de aficionados procedentes de todos los rincones se dieron cita por las calles de Madrid para vitorear a sus héroes que volvieron a tener una dura jornada antes de disfrutar de sus merecidas vacaciones.
Después de su llegada al aeropuerto en torno a las 15:00 horas y una rápida comida en el Hotel Barajas la expedición española se dirigió directo al Palacio Real, donde le esperaban los Reyes, los Príncipes de Asturias y la Infanta Elena en el elegante ‘Salón de Columnas'. Don Juan Carlos tuvo unas palabras para los campeones, ensalzándolos como «un ejemplo de deportividad, nobleza, buen juego y trabajo en equipo».
A continuación, la expedición se dirigió al Palacio de la Moncloa donde les esperaba el Presidente del Gobierno, junto al resto de su equipo de gobierno como De la Vega, Moratinos, Miguel Sebastián, además del Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.
Después de cumplir con sus compromisos constitucionales, los jugadores y el resto del cuerpo técnico de la selección se subieron al tradicional autobús descapotable para este tipo de celebraciones. Cámaras, flashes, cánticos, gritos... tuvieron lugar al paso de la comitiva por Princesa, Plaza de España, Gran Vía, pasando por las fuentes de Cibeles y Neptuno hasta la glorieta de Embajadores, donde cambiaron el sentido para llegar a la explanada Puente del Rey donde les esperaban 250.000 personas.
Encima del escenario que se había construido para la ocasión, los jugadores agradecieron a los españoles su apoyo y la fiesta continuó. Las actuaciones de distintos artistas -no pudo faltar la actuación de Manolo Escobar- y el ‘showman' Pepe Reina -que volvió repetir el papel de la Eurocopa- pusieron el broche final a la celebración con los aficionados.
La noche de manera oficial acababa con una cena en el ‘Mesón Txistu' a la que asistieron algunos familiares de la expedición. Aunque muchos se dieron cita para después, en una de las discotecas más conocidas de Madrid, donde la celebración acabó a altas horas de la madrugada.
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