Tras un 2011 que no ha sido uno de sus mejores años, Roger Federer ha demostrado en la pasada Copa Masters que no está acabado y que otra vez es, como muestra este torneo, uno de los mejores tenistas del mundo que ha recuperado el tercer puesto en la ATP y acaba el año en el podio de la clasificación por noveno año consecutivo.
La tendencia a olvidar es uno de los grandes problemas del deporte. Hace dos años, el suizo era el "ogro" de nuestro Rafael Nadal y ahora ya no representa ni siquiera una amenaza para el juego del mallorquín. Si Rafael Nadal va camino de convertirse, puesto que ya es uno de los mejores jugadores en la historia del tenis, en leyenda, Federer es una leyenda.
La realidad es que la sombra del suizo parece no acabarse nunca, sus números asombran pero más aún asombra su humildad. Alguien que lo ha ganado todo llora tras ganar, algo que lo humaniza y le pone a la altura del resto de los mortales, esos mortales que le encumbran como una de las personas más admiradas solamente por detrás de Nelson Mandela.
Después de cerrar el año tenístico de manera individual, ahora toca hacerlo de forma colectiva y es que España tiene este fin de semana una nueva cita con la historia. Nuestra "Armada" se enfrenta a Argentina en la final de la Copa Davis en la que puede ser, esperemos, su quinta Copa Davis y La Cartuja será testigo de ello.
Los datos son apabullantes, solamente el argentino Del Potro está en Top 20 mientras que nuestro "peor" jugador, Verdasco, es el 24. Es nuestra tercera final en cuatro años y en la final de 2008, disputada en Mar del Plata, les ganamos por un claro 1-3 en el global.
Los argentinos, por si acaso, ya van buscando excusas para su derrota, dicen que no ven al golpear la pelota, señores, ¿no habrán pensado ya en eso los que designaron a Sevilla como ciudad para la final? Que se dediquen a jugar y callar que seguro que el tenis, toda la afición y yo lo agradeceremos. Todos los expertos, desde el gran Manolo Santana hasta los propios tenistas argentinos coinciden en que España es mejor, los números así lo demuestran, pero debemos tener un cuidado especial e ir partido a partido que en España tenemos mucha experiencia de quedarnos en el camino tras haber ganado de ganar títulos.
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