En esta época de crisis y desventuras económicas, todos los estamentos de la sociedad se ven afectados por los recortes en la liquidez de sus empresas. En lo que nos atañe, el deporte, esto se refleja en las disputas por los impagos de los clubes con los jugadores, la escasez de medios para paliarlos y las leyes concursales que amparan ciertas desdichas a favor de los más poderosos. Como casi siempre.
La NBA se ve en medio de una de las crisis institucionales más importante desde su creación, su cuarto 'lockout', con dos bandos enfrentados en una batalla sin apenas concesiones. Es la eterna lucha, los obreros contra el patrón. Los jugadores contra el comisionado. Las estrellas contra la NBA. La solución al conflicto parece estar cerca, ya que cuanto más patentes son las amenazas vía ultimátum, más cercana parece alguna resolución que indique si las negociaciones llegan a un acuerdo o se produce una ruptura total con el sistema.
La patronal, con David Stern al frente del comisionado, se ha cerrado en banda en las negociaciones al ofrecer un ultimátum en uno de los puntos conflictivos, el reparto de los beneficios relacionados con el baloncesto (BRI). Este ‘Basketball Related Income' se compone, según Larry Coon, de las entradas durante la Liga Regular y ‘Playoffs', derechos de retransmisión, parking y las ganancias generadas en: partidos de exhibición, promociones de equipos, ‘sponsors', campus de pretemporada, ventas de bebidas, el 40% de las suites de lujo de los pabellones, las localidades ‘premium', el 40% de la firma de los pabellones, entre el 45% y el 50% de los 'naming rights'' de los pabellones, la concesión de las tiendas de los pabellones así como las ganancias generadas en los ‘All Star', ‘Open McDonald's', otros eventos similares, los derechos de televisión internacional y lo obtenido por ‘NBA Properties'.
El antiguo acuerdo garantizaba un 57% a favor de los jugadores, mientras que lo que se pide desde la patronal, en la actual situación, es el reparto 50%-50% entre patronal y jugadores. Cada punto porcentual de la negociación representa unos 40 millones de dólares, lo que sumaría un total de 280 millones de dólares en esos siete puntos de diferencia. Los jugadores, representados en la ‘Asociación de Jugadores' por Derek Fisher, no pretenden reducirlo más allá del 52% a su favor.
El convenio firmado en el ‘lockout' de 1999, el BRI -repartido en un 43-57% a favor de los jugadores- se comparaba con la suma total de los sueldos de los jugadores con el fin de justificar una devolución del porcentaje del salario retenido por las franquicias a todos los jugadores, el denominado ‘escrow'. Si el balance de salarios de las franquicias era inferior al BRI, los jugadores percibían ese salario retenido o ‘escrow'. En caso de ser superior, era deducido de su sueldo al año siguiente. Aplicando la lógica matemática, al donar parte de su porcentaje al comisionado, es más fácil que el total de salarios supere al BRI, y por tanto, que el ‘escrow' no sólo no se devuelva, sino que además se reduzca el salario de los jugadores. Este es el punto conflictivo más importante de las negociaciones, unido a las ‘supertasas' impuestas a los equipos que superen el límite salarial (también en negociaciones), que perjudicaría a los jugadores del modo en el que percibirían mucho menos sueldo.
Este partido épico entre jugadores y patronal se solventará con un acuerdo o un cierre definitivo de la liga, algo que no suena tan apocalípitico debido a la fuga de muchos de los jugadores a las ligas de baloncesto de otros países o por la posibilidad de la creación de un nuevo sistema de liga, amparada por los requisitos de los jugadores. Lo que está claro es que la solución no se puede postergar más en el tiempo para bien de ambas partes y, sobre todo, por el bien del aficionado al baloncesto NBA.
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