"Nosotros luchamos por no descender a la Liga Adelante", fueron las palabras con las que ironizaba Mourinho horas antes del partido, en relación a las declaraciones de Pep Guardiola en las que decía que lo normal sería no ganar ningún título ese año.
Pues dicho y hecho, el Real Madrid cedió tres puntos ante el número 14º de la pasada temporada, despidiéndose de su fugaz liderato, y quedando relegado a la 5ª posición de la tabla.
Buscar culpas es inútil, pero lo que está claro es que el motivo está en el vestuario blanco. El Madrid del domingo recordó a aquel equipo de hace dos que no sabía que hacer con la pelota cuando llegaba a los pies de los jugadores y que ganaba por la calidad de las estrellas que no necesitaban mas de una llegada para marcar un gol.
El equipo valenciano supo manejar el encuentro los 90 minutos, y llevar al Madrid al juego que ellos querían. Ésto, la fortuna del gol, la buena defensa, y la incompetencia de Turienzo Alvarez, al no pitar un claro penalti a favor del Madrid por una mano en el área, dieron al Levante un triunfo merecido, que no sé si alegra más en Valencia, o en Barcelona, que vieron subsanado el tropiezo del pasado fin de semana en San Sebastián, y del que tomaron cuanta en esta última jornada, metiendo al Osasuna la del pupo.
Así para esta semana, se espera una jornada de liga en días laborales, en la que el Barça procurará mantener la distancia con el Madrid y conseguir el liderato jugando contra un Valencia que comparte el primer puesto con un sorprendente recién ascendido Betis, que no se ha dejado ni un solo punto en los tres partidos que llevamos de liga. Por su parte los blancos acudirán a Santander, y esta vez no pueden fallar si no quieren dejarnos sin liga desde septiembre, antes que en la pasada temporada, en la que regalaron el título como si de una baratija se tratase.
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