Emperador de Italia, Alberto II, el Intratable y el Caníbal -en alusión a Eddy Merckx- son sólo algunos de los apodos que está recibiendo Contador tras su exhibición en el Giro de Italia. Los calificativos se están quedando cortos ante las continuas hazañas y demostraciones de fuerza y entereza del corredor de Pinto. Ha llegado un momento en el que cualquier cosa que se diga sobre Alberto Contador es poco, las palabras y los elogios se quedan cortos.
Aislado de toda polémica y con la victoria siempre en mente se presentó el ciclista del Saxo Bank en Italia. El paso de las etapas no hizo sino confirmar su abrumadora superioridad sobre el resto del pelotón, la ‘maglia rosa' parecía tener un ganador predestinado.
Primero fue la ascensión al Etna, después el trío de etapas de ‘el infierno de los Dolomitas', más tarde fue la victoria en la cronoescalada -con dedicatoria especial para el fallecido Xavier Tondo-. El asfalto italiano había dictado sentencia y, aún con la victoria prácticamente asegurada, las diferencias en la general continuaron aumentando hasta la contrarreloj final de Milán, que no hizo sino confirmar lo que se veía venir: Alberto volvía a coronarse como ‘Rey de Italia'.
Con su incontestable victoria en la ronda italiana, el pinteño suma ya 6 grandes vueltas con sólo 28 años -a su edad, Induráin tenía cuatro y Armstrong dos-, y actualmente sólo es superado por el legendario Eddy Merckx -11 grandes vueltas, 10 a la edad de Contador: cuatro Tours, cinco Giros y una Vuelta-, Bernard Hinault -10-, Jacques Anquetil -8-, Fausto Coppi, Lance Armstrong e Induráin -los tres con 7 grandes-.
Aún no ha confirmado si irá o no al Tour de Francia, dependerá de si puede realizar una preparación acorde con la gran cita francesa. En el caso de que finalmente participe, lo hará "para ganar" y será el claro favorito para la victoria final en París.
Sus rivales, principalmente Andy Schleck, tienen motivos para estar preocupados, y es que Alberto viene de hacer su mejor gran vuelta, en la que más tierra de por medio ha puesto con sus rivales y en la que ha dejado unas sensaciones y una ambición propias de un ganador total, de un corredor sin igual que, hoy por hoy, parece imbatible en las grandes citas.
Como anécdota, que aunque muy fea no debe deslucir el triunfo final, queda que en la ceremonia de trofeos del Giro sonó la marcha real compuesta por José María Pernán -que fue encargada por Primo de Rivera en 1928- en vez del himno actual de España.
Por desgracia, no es la primera vez que le sucede a Alberto Contador -en un Tour le pusieron el himno danés- o al deporte español -en la final de la Copa Davis del 2003 frente a Australia sonó el himno de Riego en vez del actual-, son cosas inaceptables y más teniendo en cuenta que estamos en el siglo XXI y se tiene acceso a casi toda la información que se quiera, un poquito de profesionalidad, por favor...
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