El Sevilla la Nueva saldó su compromiso del pasado fin de semana con un empate ante el Boadilla por 1-1. Con este resultado los de Ramón Ramos se colocan tan sólo un punto por encima del descenso y a falta de cuatro jornadas para el final complican su salvación.
Los sevillanos llegaban a este encuentro concentrados y sabiendo que una victoria era importantísima de cara a lograr la salvación. En un partido y emocionante y con mucho descontrol, el Sevilla no pudo pasar del empate.
Con un equipo formado por Lamela en portería, Bustos, Rodri, Óscar y Nacho en defensa, Fran, Jorge y Fonso formando la línea del centro del campo y Mario, Borja y Martín como atacantes, el técnico local probó este nuevo sistema de 4-3-3, que utilizó por primera vez en la temporada.
La primera parte del partido estuvo dominada por el conjunto local que dispuso de sendas ocasiones de gol. A la media hora del partido llegó el tanto que pondría la ventaja en el marcador a favor de los sevillanos. Tras una internada por la derecha de Bustos, el lateral la puso perfecta para que rematara y colocara el 1-0 en el electrónico.
Tras el paso por vestuarios, el Boadilla se hizo con la posesión del balón, pero sin crear demasiadas ocasiones. El gol llegó tras transformar un penalti justamente señalado por el árbitro. El conjunto visitante se hizo mejor, controló el partido, pero no logró inquietar a los de Ramos.
El técnico local movió ficha y dio entrada al terreno de juego a Rafa, Ramos y Javito. Con la frescura de los tres cambios, el partido volvió a estar dominado por los sevillanos que en los últimos minutos dispusieron de hasta tres ocasiones claras de gol. La última, un tiro de Borja a puerta vacía que se marchó desviada.
Con las tablas en el marcador, al Sevilla la Nueva le esperan cuatro jornadas de infarto para intentar eludir el descenso. Entre sus rivales estará el Álamo o el Universidad Rey Juan Carlos, equipos que en estos momentos ocupan la segunda y tercera plaza respectivamente y que se antojan muy complicados.
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